Entre copas por La Rioja

21 Sep 2009 En: La Rioja

Últimamente estoy teniendo la gran fortuna de poder recorrerme España. Y lo estoy disfrutando una barbaridad. Sobre todo, porque me está dando tiempo a descubrir los encantos principales de cada lugar: esos valores turísticos que hacen que cada zona sea diferente y que le da valor a la tierra.

No hace mucho, el destino elegido fue La Rioja. Y nos dedicamos a realizar un viaje enológico, visitando bodegas y realizando multitud de actividades relacionadas con el vino mientras conocíamos la belleza natural de la tierra y su variedad de alojamientos.

Conocer sitios como López de Heredia - Viña Tondonia ha sido una experiencia inolvidable…

Al igual que hiciera Fernando Colomo en La tierra con nombre de vino, hicimos un recorrido muy natural por un montón de sitios inolvidables y aprovechamos para grabar un vídeo con nuestra aventura. Lo dejo por aquí.

minube.tv: La Rioja from minube on Vimeo.

Naturaleza en Castilla-La Mancha

13 May 2009 En: General

Cuando uno se acostumbra a viajar, termina por pensar siempre en lugares lejanos, exóticos. Desde hace ya un tiempo, con el abaratamiento del coste de los billetes de avión, el viajero dejó de pensar en viajes por distancia y comenzó a pensar en precio.

Quizá por eso, tendemos a olvidarnos de lugares cercanos. De sitios fantásticos que tenemos tan cerca que los consideramos comunes y los dejamos como no preferentes. De hecho, nos pasa hasta en nuestra propia ciudad.

Y es lo que me ha pasado con mi visita al Parque Natural del Alto Tajo y Serranía de Cuenca. Hace unos días tuve la suerte de hacer mi primer recorrido en coche por allí (en breve comienzo una nueva aventura) para grabar un capítulo de minube.tv. Y la zona me dejó fascinado. Lugares de esos que no olvidas y de los que te quedas prendado, a sabiendas de que vas a volver.

Lugares como El salto de Poveda de la Sierra, el Hundido de Armallones, la Laguna de Uña

Échale un vistazo al vídeo y al itinerario completo.

minube.tv: Castilla-La Mancha from minube on Vimeo.

Descubriendo el norte de Inglaterra

14 Abr 2009 En: gran bretaña

beatles history
Como comentaba por aquí el otro día, he tenido la suerte de poder visitar UK para grabar un vídeo del norte de Inglaterra para minube.tv. Y la verdad es que la experiencia ha sido de lo más satisfactoria. Vamos, que lo pasé en grande.

Sólo había estado dos veces antes en Inglaterra, y las dos en Londres, por lo que tenía muchas ganas de conocer esta zona del planeta. Además, por alguna razón (imagino que el fútbol tiene la culpa), Manchester y Liverpool siempre habían estado en mi punto de mira. Como curiosidad, desde hace ya muchos años tenía pensado recorrerme la zona durante un verano, en plan “road trip”: un vuelo barato, un coche de alquiler y un montón de ciudades, lugares y hoteles distintos.

Esta vez, sin embargo, con el objetivo de grabar un capítulo muy especial de minube.tv, el viaje iba a ser en tren y me iba a llevar, junto a Juan Luis Polo, a recorrer Liverpool, Manchester, Leeds, Newcastle & Gateshead y Sheffield, en ese orden.

Aunque fue un poco cansado, porque apenas estábamos un día por ciudad y porque íbamos con la intención de pasar por todos los sitios interesantes posibles en el poco tiempo que teníamos, las sensaciones y, ahora, los recuerdos, son geniales.

De Liverpool me quedo con su ambiente “cercano”. Es una ciudad mucho más pequeña de lo que la imaginaba. Y quizá ahí está todo su encanto. Es como un pueblo grande, con algo especial en la gente, en las calles, en las casas. Además, dio la casualidad (o no) de que se estaba jugando por allí un Liverpool Real Madrid de Champions, por lo que el ambiente en las calles era tremendo. Del marcador y de mi experiencia rodeado de “hooligans” en un pub, mejor no hablo.

Me dio tiempo a visitar Anfield, Walker Art Gallery, The Beatles history, comerme unas fish and chips, ir al mítico The Cavern

En Manchester también pasé un día fantástico. La ciudad se encuentra a una horilla en tren, o menos. Aunque el cambio entre una y otra es bestial. A Manchester se le nota mucho más cosmopolita. De hecho, la conocen como la “Barcelona británica”, ya que está habiendo un enorme movimiento cultural por allá que la está transformando.

Por supuesto, también paseé por Old Trafford, que además también había partido. Pero no fue lo único que disfruté. Me encantó la zona de compras. El centro. Es enorme. Allí destaca Arndale, pero hay un montón de sitios fantásticos. Tiene dos edificios muy conocidos, que destacan sobre el resto y que, curiosamente, están enfrente uno del otro: Urbis y The Printworks.

Ah, también me gustó mucho el barrio bohemio de Manchester y el Mosi.

La siguiente parada era Leeds. Sinceramente, más allá del fútbol, poco conocía de esta ciudad. Sin embargo, me gustó bastante. Cuando la recuerdo, me viene a la cabeza Salamanca. No sé por qué realmente, aunque quizá sea por el ambiente universitario que me encontré en sus calles. Gente joven, mucha. Y mucha universidad. Y, luego, claro, me sorprendió un montón por su ambiente. Se nota que hay esa marcha y la ciudad está llena pubs. Los clubes en Leeds son muy populares y hay lugares donde tomar una copa o vivir música en directo, como The Academy.

Además, es una ciudad muy interesante para las compras. De hecho, la zona de Victoria Quarter es de las más conocidas del país. Y no les falta razón, porque está preciosa. También me gustó mucho el edifico Corn Exchange, muy chulo. O el Royal Armouries Museum, lleno de armaduras de caballeros de antaño.

La penúltima ciudad, en este caso doble, fue Newcastle & Gateshead. Es doble porque están intentando potenciar la unión de las dos ciudades, al más puro estilo Budapest. Están separadas por el río, pero comparten todo. Incluso a los turistas.

Newcastle es una ciudad preciosa. La zona del río, Quayside, la popular Grey Street o la zona de Gateshead con el Puente del Milenio o The Sage, son visitas totalmente obligadas. Además, hay mucho movimiento. Un montón de variedad gastronómica, con todo tipo de restaurantes, y mucha marcha para tomar una cervecita en un pub, por ejemplo. Por cierto, en Newcastle, desde londonamigo me dieron un buen puñado de consejos. A ti quizá te ayuden también.

Para terminar, lo último que hicimos antes de emprender el camino de regreso fue visitar Sheffield. Esta ciudad, menos popular, es conocida especialmente por dos cosas: los cuchillos y la película Full Monty, que la situó en el mapa para mucha gente. Ciertamente, no se trata de una ciudad muy bonita, pero merece la pena darse una vuelta por ella y recorrerla tranquilamente. Además, hay sitios interesantes.

Lo que más me gustó fue que llegamos en pleno inicio de las fiestas de San Paticio, y en Fargate habían montado una buena. Además, por allí estaba Julián, un español que llevaba diez años por allí sirviendo paellas. Y nos encontramos también con una pareja de españoles de lo más majo que nos contaron cómo era su experiencia viviendo allí, con una beca Erasmus.

También me gustó bastante la Catedral de Sheffield, muy chula. Imprescindible también Millenium Gallery, con una buena serie de exposiciones, alguna cambiante, de lo más entretenidas.


Fargate

Si te has quedado con ganas, que seguro que sí, no puedes dejar de visitar el blog del norte de Inglaterra.

Descubre el norte de Inglaterra en minube.tv

6 Abr 2009 En: General

Entre que voy terminando de contaros el viaje a Egipto y os cuento también qué tal me fue la cosa por Gran Bretaña, os dejo el segundo capítulo de minube.tv, un vídeo del norte de Inglaterra en el que Pedro Jareño (minube) y Juan Luis Polo, de Territorio Creativo, recorrimos Liverpool, Manchester, Leeds, Newcastle & Gateshead y Sheffield en un viaje que, esperamos, te motive a descubrir esta preciosa zona británica.

A ver si os gusta :)

Día 3: Luxor

16 Mar 2009 En: egipto

luzor

La mayoría de los paquetes vacacionales que se ofrecen para Egipto incluyen unos cuantos días a bordo de un clásico crucero por el río Nilo.

El itinerario puede partir de Luxor y ser contracorriente hacia Aswan, o puede ser al revés. Nosotros hicimos el primero de los recorridos por el Nilo, el único río del mundo que fluye de sur a norte.
El tema del crucero, sinceramente, a mí no me encajó mucho. Si eres del tipo de turista al que le gusta que le den todo hecho, que simplemente haya que seguir horarios y dejarse llevar, sin duda este recorrido será ideal para ti. Pero si eres de los viajeros más independientes, como es mi caso, te sentirás un poco atado de manos. O un mucho, para qué engañarnos. El funcionamiento es siempre el mismo: una llamada para despertarte a horas intempestivas para llevarte de templo en tempo con el remanso de grupos similares al tuyo.

Eso sí, lo que sin lugar a dudas no tiene desperdicio es lo que te vas a encontrar en las visitas. Si la cultura de los antiguos egipcios es algo que siempre me había llamado la atención (recuerdo mis años de estudio de arte), ver esas antiguas maravillas en vivo y en directo no tiene precio. No paras de pensar en el cómo y en el cuándo para darte cuenta de la inmensidad del progreso de aquella civilización.

Lo primero que visitamos nada más amanecer fue El valle de los Reyes. Para mi gusto, bastante descafeinado. La principal razón era que no me dejaban grabar, con lo que ya me cortaron bastante el rollo. La segunda es que dentro tampoco es que haya mucha chicha. Eso sí, la idea de pensar lo que allí hubo no te deja indiferente. Se pueden visitar un par de tumbas (completamente abarrotadas por los cientos de grupos que llegan simultáneamente) e, incluso, se puede entrar a la famosa Tumba de Tutankhamon. Eso sí, esta se paga aparte (como las bebidas en los buffetes, por cierto).

Las tumbas por dentro merecen la pena, eso hay que dejarlo claro. Algunas aún mantienen algo de colorido original y sus grabados son absolutamente asombrosos. Lástima que con el paso de los años no se hayan encontrado en el estado original por culpa de los innumerables saqueos que han sufrido a lo largo del tiempo (al contrario que la de Tutankamón, claro, que se ha ganado su fama por ser la única encontrada tal y como estaba originalmente).

Según cuenta la historia, los Antiguos Egipcios consideraban que la orilla occidental del Nilo era la de los muertos y que la oriental era la de los vivos. Por eso, todo lo que se puede visitar en el margen izquierdo de este eje de vida en el país son, realmente, templos funerarios. Desde las pirámides en el norte hasta aquí, por ejemplo.

Si en el Imperio Antiguo enterraban a los faraones en las pirámides, con el paso del tiempo, y seguramente por dos lógicas razones (lo caro de las pirámides y la clara señalización de la tumba que facilitaba el robo a los ladrones), decidieron cambiar el sistema e ir enterrándolos en tumbas excavadas en las rocas.

En 15 0 20 minutos, nos encontrábamos en el inmenso templo de Ramsés III. Su enorme pilón (la pared de entrada) lleno de jeroglíficos grabados te deja de piedra. Una sensación que no te quitas según vas caminando en su interior, abrumado entre enormes columnas o detallados capiteles. O bajo relieves con un nivel de detalle que uno no se cree. Como además es el primero de los grandes templos que te encuentras, el cuerpo te pide quedarte allí mucho rato y seguir maravillado. Pero hay que seguir adelante.

Muy cerquita de este valle, están los Colosos de Mmemonn. Aunque a día de hoy sólo quedan en pie los dos amiguetes, antes esta era la puerta de entrada a un gran templo allí erigido. Ciertamente son dos esculturas inmensas, aunque en un par de minutos has acabado la visita.
Un ratito después, estábamos subidos a una Taxi en el Nilo que nos iba a llevar a la otra orilla, donde íbamos a ver dos de los más importantes templos del país.

Lo que hoy es Luxor, antes era Tebas. Y Tebas era al Alto Egipto (sur), lo que Menfies era al Bajo Egipto (norte). Luego la capital de la zona.

Los templos de Luxor y Karkan se encontraban unidos en la antigüedad por una vía de 3 kilómetros señalada por esfinges a ambos lados.
El primero que visitamos es el Templo de Luxor. En la entrada, lo primero que te llama la atención es su obelisco. Suena conocido. Es el gemelo del que el Gobierno egipcio regaló al Gobierno francés y que hoy se encuentra en la Plaza de la Concordia en París.

Se trata de un templo que en origen fue construido para el faraón Ramsés II pero que luego también lo fue para Tutankamón. Y es totalmente increíble. Uno imagina cómo debió de ser en pleno esplendor y se le ponen los pelos de punta. Eso sí, había tanta gente que era difícil caminar… Y el calor. Parece increíble pero en pleno mes de enero, hacía mucho calor ya por la zona. No puedo imaginar cómo será aquello en verano. Y si lo puedo imaginar creo que no quiero vivirlo…

Como el Templo de Karnak se encuentra muy cercano, en unos minutos ya estábamos ahí de nuevo. El día estaba empezando a ser agotador, pero aún nos quedaba lo más duro. Y es que Karnak es el templo más grande de todos. Pero enorme, oiga. Y al mismo tiempo, espectacular.

Si el de Luxor tenía un aspecto grisáceo, éste lo tenía rojizo. Su estado de conservación es bastante bueno y se puede pasear por su interior para admirar sus enormes columnas (más de 100), sus obeliscos, el escarabajo sagrado del que dice la leyenda que te concede deseos si le das tres vueltas (no se las dimos porque menuda tropa había al lado haciéndolo…)… Incluso se podía ver el pilón inacabado y la rampa de adobe que utilizaban para construirlos. Iban poco a poco subiendo para ir colocando las piedras.

La única lástima, que para nosotros verdaderamente era un contratiempo, era que la luz del sol con la que topamos era la peor para nuestros intereses audiovisuales. Pero poco podíamos hacer.
Con esa visita se terminaba un día de lo más completo en una ciudad que, por cierto, se nota que vive del turismo. Eso sí, no pudimos movernos por allí por aquello de que uno está atado a los horarios del barco.

Vamos, ser terminaba el día en cuanto a visitas. Porque luego zarpábamos camino de Esna, donde hay que hacer una larga cola para conseguir pasar por las esclusas con el barco. La tarde la aprovechamos para trabajar un poco (sí, aunque no lo parezca esa es la realidad de todo esto) y, cómo no, para vivir uno de los mejores momentos del viaje. Al menos, de los más divertidos.

Justo cuando el barco se aproxima a la zona donde va a estacionar, un buen puñado de barcas se acercan a toda velocidad. Y cuando crees que van a ser atropelladas totalmente, de repente te das cuenta de que dentro hay un par de egipcios cargados de chilabas, toallas y vete tú a saber qué más que quieren venderte. Sí, sí, venderte desde el agua. Y tú, mientras, en la cubierta. Y regateo de por medio a grito pelado. Y lanzamiento de chilabas desde abajo. Y devolución de chilabas desde arriba. Y risas. Y gritos. Un gran rato, sí señor.

Día 2: El Cairo

7 Mar 2009 En: egipto

el cairo panorámica

El Cairo es, obviamente, la ciudad más importante de Egipto. Se trata de una enorme megalópolis que sólo uno asume cuando descubre que en sus calles viven, ni más ni menos, 22 millones de personas. La mitad de habitantes que toda España, por ejemplo. Un dato que la convierte en la tercera ciudad más poblada del mundo.

Si hay que definir la capital egipcia con una sola palabra, como comentaba en el post anterior, la palabra adecuada es: caos.

Sólo me había encontrado con un lugar parecido en toda mi vida y, por tanto, las reminiscencias las veía en todos lados. Ese sitio era Bangkok.

Eso sí, aquí el caos es distinto. Pese a que a la hora de la verdad todo se traduce en lo mismo, los árabes y los asiáticos son bastante diferentes.

El Cairo es una ciudad muy contaminada. Especialmente en la acústica. Lo primero que deja al visitante con la boca abierta es el ruido. El de los cientos de miles de coches que abarrotan las calles y el de los cientos de miles de claxon que suenan al mismo tiempo recreando una sinfonía de bocinas que es imposible que pase desapercibida. Los cairotas utilizan la bocina casi en estéreo con el pedal de acelerador.

Vamos, que sólo hay dos escenarios: si eres peatón, asume que tendrás que jugártela para cruzar la calle (los semáforos apenas existen y cuando los ves te das cuenta de que para los locales son simplemente una lucecita que cambia de color por ciencia infusa). Si vas de “paquete”, bien en un taxi o en un coche de tour operador o autobús, agárrate los machos y si no quieres sufrir no mires. O mejor, no pienses.

Los egipcios dicen de sí mismos ser los mejores conductores del mundo. Un rato después de ir con ellos en el coche no puedes dejar de darles la razón. De lo mal que conducen han de ser más precisos que Fernando Alonso si quieren llegar a casa esquivando todo tipo de obstáculos por la calle. Y cuando digo obstáculos, digo a coches circulando por tu carril pero en sentido contrario. Personas que cruzan donde les da la gana y como les da la gana, coches que invaden tu carril (bueno, el concepto carril es que no lo dominan), camellos, burros, gente parada en las cunetas o carriles de las autopistas…

Ah, y luego está el tema de las luces. No son obligatorias ni de noche (sí, sí. Se puede conducir de noche sin luces) y muchos, pero muchos, no las llevan por no gastar batería. O porque perdería aquello del riesgo, quién sabe…

Más allá de todo esto, que es verdaderamente un shock para el occidental, El Cairo tiene un montón de rincones por descubrir que no puedes dejar pasar si visitas el país.

La mezquita de alabastro en la Ciudadela de Saladino es una de las visitas obligadas. No es la más grande de El Cairo, pero sí la más bonita. Es una réplica de la mezquita de Santa Sofía de Estambul (de hecho, es del mismo arquitecto) y destaca por sus altísimos minaretes (por cierto, a El Cairo se le conoce como “la ciudad de los mil minaretes”.

mezquita alabastro

La ciudadela, por su parte, es una fortificación antiquísima que tenía como objetivo defender la ciudad y que, lógicamente, pasó por muchas manos a lo largo de la intensa historia egipcia.

Desde allí, en lo alto de la colina, se puede disfrutar de una fantástica panorámica de El Cairo, aunque no tuvimos mucha suerte con la luz (en general nos paso bastante durante el viaje) y la “kalima” impedía ver la ciudad de forma clara. Eso sí, los colores de la ciudad, apagados, grises y marrones, tampoco le dan una belleza fuera de lo común.

Poco después abandonamos la ciudadela para visitar el barrio copto. Los griegos llamaban “coptos” a los egipcios pero después de que fueran conquistados, la expresión se quedó para calificar a los cristianos. El 20% de la población de Egipto es cristiana ortodoxa y en este barrio es donde vive la mayoría en El Cairo. La iglesia del barrio copto que visitamos tiene una gran peculiaridad, que es que fue erigida en la torre de una antigua muralla romana.

El encanto que tiene este barrio reside fundamentalmente en sus calles, por donde puedes pasear entre callejones con en canto, libros, calles adoquinadas… Nosotros, además, encontramos una wifi (ciertamente es una obsesión) y pudimos revisar algo nuestro email e incluso “twittear” algo para “quitarnos el mono”.

Lo siguiente que hicimos fue acudir a uno de los sitios más increíbles del país y, por su historia e importancia en la humanidad, del mundo.

El Museo egipcio de El Cairo alberga algunos de los restos históricos más fascinantes del planeta y es uno de esos sitios que merecen ser recorrido durante varios días para poder disfrutarlos al máximo empapándose de historia. Lamentablemente, en su interior no se pueden tomar fotografías ni grabar vídeo.

Nosotros, claro está, sólo teníamos un ratillo. Pero pudimos disfrutarlo al máximo, especialmente en la zona dedicada al famoso Tutankhamon. La popularidad de esta faraón, pese a su escasa importancia en la historia, se debe a que su tumba es la única que ha podido ser descubierta en los tiempos modernos con todo su tesoro en el interior, sin haber sido saqueada por los ladrones a lo largo de los tiempos.

En el museo se puede visitar su tesoro, lleno de joyas y oro, los sarcófagos, todos los objetos que fueron incluidos en la tumba… Ciertamente fascinantes.

Tras el museo, tocaba comer. Pero queríamos hacerlo donde de verdad comen los egipcios, los locales. Nos apetecía algo así rápido pero típico. Y cuando hablamos de típico no nos referimos a lo típico para el turista sino para el día a día de la vida de la ciudad.

Y terminamos en Felfela, un restaurante, digamos, de “Fast food árabe” en el que comimos de maravilla y a precio fantástico. Comida para dos personas, unos 4 euros en total. Con bebida y entrante. Porque de entrante tomamos el plato típico local. Una exquisita combinación de lentejas, garbanzos, arroz, pasta, cebolla y especias que, de verdad, estaba de lujo. Y luego unos bocatas pero de lo más original. En un plan así como de “hot dog”, y relleno de carne, pimentos y alguna que otra salsa, nos zampamos un bocadillo que nos supo a gloria. Un sitio que parece que es como una franquicia y que no puedes dejar de visitar si andas por aquí.

Tras el almuerzo, nos quedaba el que creíamos que iba a ser uno de los platos fuertes de la visita a la capital egipcia: el bazar de Khan el Kalili. Lo que pasa es que el día era extraño. Justo el día anterior había ocurrido un trágico atentado en el local y varios turistas habían perdido la vida, por lo que la zona estaba prácticamente vacía, casi sin gente por unas calles que suelen estar abarrotadas.

Aún así, el juego del regateo era inevitable y recorrer sus angostas calles es más que recomendable. Lo de comprar algo ya va a gusto de cada cual y de las ganas de “marcha” que se tengan.

Normalmente, los vendedores empiezan con precios que suelen llegar a ser un 60% más del precio por el que realmente están dispuestos a vender. Especias, algodón, recuerdos típicos de Egipto, mucha figura faraónica, papiros, jeroglíficos, joyas, alabastro… Todo eso y mucho más es lo que se puede encontrar en el que es el zoco más importante de Egipto.

Como curiosidad, mientras degustábamos un carcader fresquito, que es la bebida típica de la zona (también se puede tomar caliente y sabe como a frutas del bosque), nos entrevistaron para la radio de El Cairo. Una guapa periodista árabe, ayudada por nuestro guía, que hacía la traducción simultánea, nos preguntaba sobre nuestra impresión sobre el atentado, sobre el por qué de estar allí un día después, si no teníamos miedo, si habíamos alterado nuestro itinerario, si creíamos que Egipto era un país seguro…

Un rato después, estábamos ya en el aeropuerto donde íbamos a tomar el avión hacia Luxor para subirnos al crucero con el que recorreríamos lo que los antiguos llamaban “Alto Egipto” en los próximos días.

Día 1: Pirámides, Memfis y El Cairo de Noche

5 Mar 2009 En: egipto

pirámides

La primera cosa que hay que dejar clara es que viajar a Egipto supone madrugar mucho. Todos los días. Y cada día más. Así que, almas perezosas, o buscáis otro destino o a concienciarse.
A primera hora de la mañana, prácticamente cruzamos la calle y nos adentramos hacia las pirámides de Gizeh. Sin duda, la imagen más reconocida de Egipto, uno de los monumentos más fotografiados del planeta y uno de esos sitios que siempre figuran en las vistas de “lugares que hay que ver antes de morirse”.

Seguramente, el hecho de que sea la única de las “antiguas maravillas” que aún sigue de pie, ayuda bastante.

Lo primero que nos sorprendió era que no había mucha gente por allí. Es febrero, supusimos. Con el tiempo, veríamos que quizá fue azar o que al ser un domingo a primera hora tuvimos suerte.
Lo segundo fue ver las pirámides de cerca. Para ser sincero, uno se queda con extrañísima sensación de fascinación decepcionante. Y me explico. La idea de pensar simplemente en cuándo fueron construidas, en su inmensidad y en su grandeza, abruma. Pero al mismo tiempo, de cerca, parecen “feas”. Y que no se entienda mal, que son impresionantes. Pero al fin y al cabo la apariencia visual es de tierra caliza.

Aún así, la sola idea de pensar que uno está viendo las pirámides de Egipto es algo tremendo.
La historia de la civilización del Antiguo Egipto se resume en 30 dinastías de faraones que se dividen en tres grandes periodos: Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo.

Las pirámides fueron creadas en el Imperio Antiguo y, para hacernos una idea, hablamos de cerca de 2.000 años a.c. Son la evolución de una construcción funeraria porque, como sabréis, los antiguos egipcios creían en la vida más allá de ultratumba y enterraban a los faraones con todo tipo de lujos y tesoros con el fin de que allí pudieran llegar como se merecían.

Cuando uno se planta delante de Keops, Kefrén y Mikerynos, no puede dejar de quedarse mirando hacia el otro lado. El que no se suele ver en las fotos. Coño, que es que las pirámides están al ladito de las calles de la ciudad. Del ruido, de los coches, de la contaminación… De esas cosas que casi nadie sabe pero que son tan reales como la vida misma.

Lo mejor de la zona es, sin duda, la panorámica. Allí, tras subir un caminito hasta una colina cercana, se puede admirar de verdad la belleza del lugar, se olvidan por completo esas ideas de decepción y se pone en modo “on” el chip de “qué fuerte”.

El cómo fueron construidas con los medios que existían antaño y su espectacular técnica arquitectónica seguirá siendo una hipótesis indemostrable para siempre.

Desde allí, partimos hacia un lugar igual de misterioso y aún más antiguo. La pirámide escalonada de Sakkara. Como comentábamos, las pirámides son una evolución dentro de los templos funerarios que los egipicios utilizaban para enterrar a sus faraones. Hasta conseguir las pirámides perfectas (como las de Gizéh), hubo varias fases previas. La primera, la pirámide escalonada construida por Imothep, el arquitecto más reconocido de la historia egipcia. Y lo es porque no sólo construyó esta pirámide sino que, además, sus conocimientos sirvieron de modelo para la construcción de las posteriores.

sakkara

La siguiente parada fue Memfis. No la de Elvis o Pau Gasol (va, que ahora está su hermano Marc). No. La de Egipto. La que fue la primera capital de este gran imperio y que hoy alberga la enorme figura de Ramsés II, uno de los faraones más famosos. La estatua sorprende por su inmensidad y por lo bien conservada que se encuentra. Sólo le faltan las piernas.

De lo que fue esta gran ciudad, a día de hoy tan sólo ha podido ser recuperada, además de la gran estatua, una esfinge y alguna que otra representación más, especialmente de Ramsés II.

Después de una larga mañana, terminamos comiendo en el típico sitio al que los guías llevan a los turistas. La verdad es que se come bien, pero el restaurante Elezba viene a ser un sitio que se puede evitar. La comida es buena, pero terminas pagando precio europeo cuando se puede comer bien y más barato en las calles de la ciudad. Sí que es verdad que como ahí andas perdido en medio del desierto, terminas dejándote llevar para que todo sea más fácil.

El primer día, de lo más completito, terminó con nosotros dando una vuelta por El Cairo, de noche. Ya os contaré algo más de la ciudad, pero la primera impresión ya os la puedo dar: caos.
Eso sí, un caos que hay que conocer y que esconde más de un rincón magnífico. Como El Cairo Tower, un enorme rascacielos, que vale algo así como 15 euros y que ofrece las mejores vistas de toda la ciudad. Las vistas desde El Cairo Tower son fabulosas.

Como curiosidad, llegando al lugar, por las calles de El Cairo, nos enteramos de que acaba de haber un atentado muy cerquita, en el popular y concurrido bazar de la ciudad. Lo más increíble es que nosotros ni nos habíamos enterado de nada. Aunque parezca mentira, lo hicimos a través de Twitter, información 2.0 de primera mano.

Otro de los sitios que merece la pena ver es, sin duda, el Nilo en El Cairo de noche. Se puede incluso tomar un barquito para dar un paseo entre las iluminadas orillas del fastuoso río que alimenta Egipto desde tiempos ancestrales o entrar a cenar en alguno de los muchos barcos-restaurante de la zona.

nilo de noche

Nosotros, tras un buen paseo por allí, decidimos volvernos al hotel que al día siguiente había también mucho que recorrer. Nada mal para ser sólo el primer día completo en Egipto.

Llegando a Egipto, la cuna de la civilización

5 Mar 2009 En: egipto

Aún sin haber terminado de digerir el fantástico viaje a Jordania, que supuso el debut de minube.tv, el siguiente destino elegido para continuar con la idea ha sido, como ya os he comentado, Egipto.

Para realizar el viaje, una vez más protagonizado por Juan Luis Polo, de Territorio Creativo, y un servidor, hemos vuelto a contar con la inestimable colaboración de Dahab Travel, sin lugar a dudas un operador que es apuesta segura para descubrir Egipto de una forma inigualable.

Además, llevábamos el mismo equipo audiovisual que conseguimos gracias a la ayuda de la Can para poder contaros nuestra experiencia en primera persona de la mejor forma posible.

Como la idea de minube.tv es motivar a descubrir el destino, decidimos hacerlo, al igual que en Jordania, realizando un recorrido similar al que los viajeros suelen llevar a cabo, aunque quizá algo más apretado en el tiempo.

Partimos de Madrid un sábado y volveríamos el domingo de la siguiente semana. Vamos, 7 días y 9 noches. El programa: un par de días en El Cairo, crucero por el Nilo hacia el sur y de regreso a la capital, escapada a la mítica Alexandría.

El vuelo dura aproximadamente 5 horas y hay una hora de diferencia. Vamos, que hay una hora más en Egipto. Llegamos a El Cairo de noche, con el tiempo suficiente para poder cenar algo. El lugar es inmejorable: el restaurante Christos.

restaurante christos

Fuimos allí recomendados por el guía y verdaderamente merece la pena. Las vistas a las pirámides, de noche, son alucinantes. Lo típico es comer un poco de marisco, arroz y los entrantes de la casa. Sales a unos 15 euros, lo cual es caro para el país pero barato por el tipo de producto, la calidad, la cantidad y las vistas.

De ahí, a dormir al hotel Le Meridian Piramyds. Este hotel se encuentra justo al otro lado de la acera de las pirámides de Gizeh y las instalaciones están bastante bien. La verdad es que es un hotel muy recomendable: el buffete de desayuno está bien, las habitaciones son cómodas, no hay mucho ruido… Una buena opción, sin duda.

Había que descansar que en un rato, prontito, comenzaba la aventura de verdad.

En Egipto, para minube.tv

23 Feb 2009 En: General

Ya está en marcha el que será el segundo capítulo de minube.tv. Y tendrá lugar en Egipto, gracias a Dahab Travel, touroperador que domina el lugar y que, por cierto, ofrece la mejor oferta para conocer el país.

Y fijaos si está en marcha que este post lo estoy escribiendo ahora mismo desde el aeropuerto de El Cairo, camino de Luxor. Tras dos días en la ciudad cairota, con atentado de por medio (estamos bien; apenas nos enteramos gracias a la gente), ahora partimos hacia Luxor para tomar un crucero por el Nilo que suena espectacular.

Una vez más, el objetivo del viaje no es otro que motivar a la gente a descubrir un destino turístico de una forma diferente y, una vez más, no estoy solo sino que me acompaña un verdadero compañero de aventuras excelente: Juan Luis Polo, de Territorio Creativo.

A la vuelta esperamos poder transmitiros todo lo que hemos vivido con un montón de material en forma de rincones en minube, fotografías, vídeos y, cómo no, un documental para minube.tv, nuestro principal objetivo.

Os dejamos un saludito (es un vídeo en quicktime).

video-aeropuerto-cairo

El post imposible: Vicente Calderón

9 Feb 2009 En: General

Una de las grandes pasiones que siempre he tenido ha sido el fútbol. Desde muy pequeñito, mi compañía más habitual ha sido un balón. Cuentan mis padres que, con dos añitos, cuando en España celebrábamos el Mundial del 82, yo sorprendía a propios y extraños agarrando el periódico de mi padre, dirigiéndome hacia la sección de deportes y, señalando las fotos, balbuceando: Platini.

Por eso, cuando los chicos de Waskman me propusieron acercarme al estadio Vicente Calderón para participar en esta original campaña de El post imposible, no lo dudé ni un segundo. Y me da igual lo que se diga por ahí. Yo soy de los que creo en las buenas ideas. Y esta me parece una de ellas. Promocionar un producto como el modem de Vodafone convocando a blogueros a realizar cosas originales no me parece ni mucho menos algo reprochable sino, por el contrario, admirable. Que para hacer lo de siempre y con los de siempre ya están otros.

Así que hace unos días, en uno de estos días grises de invierno que estamos teniendo por Madrid, me acerqué al estadio del Atlético de Madrid. Un estadio en el que, por cierto, pasé bastantes domingos de mi infancia, que para algo quedaba cerca de casa. Allí me esperaban los chicos que harían posible las fotos y el vídeo que podéis ver por aquí y allí conocí también a Paula Rodríguez Calderón. Paula es familia directa de la historia viva del Atlético. Hija de Adelardo, jugador estandarte del club y nieta de Vicente Calderón, recorrer este clásico estadio de su mano fue una experiencia fantástica. Así que no tengo más que palabras de agradecimiento por su predisposición y, cómo no, por su buena compañía durante la visita. Visitando el Calderón uno se da cuenta de los especial que es este Atleti. No esperes lujos ni grandes instalaciones sino hospitalidad, cercanía, pasíón y hasta espíritu familiar.

La zona de oficinas, el palco, el palco VIP, los vestuarios, el museo… Daba gusto escuchar sus anécdotas: “Esta foto (preside el museo del Atlético) la descolgué de mi casa. Mi padre levantando la Intercontinental y mi abuelo, detrás, rebosante de alegría”.

Pero lo más chulo aún estaba por llegar. Salir desde el vestuario del Atleti por el túnel por donde tantas leyendas del balompié han desfilado y pisar el césped es un privilegio para los que amamos el fútbol. Recorrer esa línea de cal que llega hasta el centro con todo el estadio rodeándote te hace pensar en cómo ha de ser esa sensación cuando el estadio está lleno. Cuando decenas de miles de personas se dejan su alma gritando y cantando por ti. Jaleando. Aplaudiendo. Celebrando. O silbando… que la sensación tiene que ser “tela”.

Estar ahí sentado, en el centro del campo, escribiendo, fue una sensación de esas que uno se guarda para siempre. Sobre todo sabiendo que a ese estadio le queda tan poco tiempo de vida. Habrá que guardarlo siempre en la memoria.

Acerca de este Blog

Esta es la historia de un sueño. Esta es la historia de una vuelta al mundo muy especial. El día 5 de Mayo nos embarcamos en una vuelta al mundo un poco peculiar, un viaje de 60 días donde vamos a conocer y compartir los maravillos rincones que tiene este mundo, gracias y de la mano de la comunidad de viajeros de minube y de emprendores y bloggers hispanos, que nos mostrarán sus rincones favoritos, aquellos que les sirven de inspiración, donde se relajan, donde se pierden, lugares para seducir, esconderse... Es la historia de minube.com, y de Pedro Jareño: socio de minube, periodista, viajero y apasionado de Internet y de las nuevas tecnologías. Esta es también tu historia. Bienvenido a la vuelta al mundo 2.0.


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