En un rato cojo el primero de los muchos aviones que me llevarán de un lado a otro del planeta en los próximos dos meses. Pero, antes, no podía dejar de pasarme por las oficinas de minube.

Y la razón es obvia. Si esta aventura tiene alguna razón de ser, si este viaje se va a llevar a cabo, es sólo y exclusivamente gracias al excepcional trabajo que viene realizando este fantástico grupo durante los últimos meses. Al trabajo de todos y cada uno de ellos. No hay que hacer nada más que pasarse por minube y echar un vistazo para ver por qué digo esto. Por eso, porque es una realidad absoluta y porque lo siento así, no tengo más que agradeceros a todos, de corazón, todo el esfuerzo que realizáis tantas horas de cada uno de los días. Por vuestro granito de arena y, sobre todo, por vuestra amistad. Porque hay pocas cosas más gratificantes que poder sonreir en el trabajo.

Gracias A Raúl, por llevar las riendas y por apostar por las ideas locas, como esta. No es fácil encontrarse con alguien que permita esa libertad creativa. Que apoye el riesgo de la imaginación. A Iván, por su implacable tranquilidad. A Dani. por su disponibilidad absoluta y por aguantar mis ironías; a Álex por ser como es, por su imaginación y talento creativ; a Pablo porque se merece uno y mil abrazos; a Pablasso por tener siempre una sonrisa; a Rocío por su silencioso apoyo constante, a Gonzalo, por su humor negro; a David, por su espontaneidad; a Luis, por ser especial; a José, por esos ratos frikis; a Juan Carlos, por entendernos tan bien; a Alberto, porque no es lo mismo sin él; y a las chicas (Miriam, Raquel y Bina), porque se os echa mucho de menos.

A todos. Gracias por ser y por estar. Por hacer y por permitir. Por ayudar y por compartir.
Equipo de Minube