Un viaje para conocer los mejores lugares del mundo de la mano de la comunidad de viajes de minube, emprendedores y bloggers hispanos
Como díje el otro día, las diferencias de clases en Bangkok saltan a primera vista. Y después de pasar un par de días por aquí, no hace más que confirmarse. De hecho, se puede decir categóricamente que existen dos ciudades en una y que, prácticamente, lo único que comparten es el caos.
Además de la parte histórica y de los templos, el atractivo habitual para el turista en esta ciudad (obviando el sexual, lógicamente, que haberlo, haylo) está en las compras. Bangkok es conocida mundialmente por ser uno de los lugares más interesantes para comprar.
En la capital de Tailandia puedes comprar de todo. En la parte antigua, cualquier cosa que te apetezca y que encuentres rebuscando en alguno de los innumerables mercadillos del lugar o en los puestos callejeros improvisados. Y en la parte moderna, en alguno de los también innumerables centros comerciales desproporcionados que uno se encuentra por aquí.
Si te decantas por la primera opción, tendrás que tener en cuenta la siguientes variables: regateo, piratería, chollos, imitaciones, ropa, piedras, pieles, lotería, relojes…
Si te decantas por la segunda, lo que te toca es: lujo, primeras marcas, moda, atención, tarjetas de crédito…
De la parte más callejera ya os hablé un poco el otro día. Así que hoy toca hacerlo de esta otra cara de Bangkok. La del lujo inesperado y desproporcionado.
Y digo inesperado no porque uno no lo haya escuchado, sino porque sorprende su inmensidad y su forma. Grandísimas avenidas y calles comerciales conectadas por el metro (aquí sí que llega) y rodeadas de rascacielos pero con la misma cantidad de coches, ruidos y pitidos que en la otra parte de la ciudad.
Decenas (y digo bien) de centros comerciales gigantes encadenados se aglutinan en más de una zona de la ciudad, como las cercanías de Siam Square. Ahí, el centro comercial Siam Paragon es uno de los más conocidos. Y sorprende hasta al occidental. Nunca había visto tantas tiendas de lujo juntas, tanta oferta gastronómica (nada que ver con lo habitual de las calles), tantos Lamborghini acristalados al lado de un teatro inmenso de proyecciones IMAX y junto a unos cines de lujo con asientos que hasta masajean. Y todo en el mismo lugar donde, en la planta baja, hay un museo oceanográfico.
Y en la calle de enfrente, al salir, gente en la calle sin zapatos. De los que nunca han entrado a ese lugar y de los que hay muchos. Y tan cerca. Por eso sorprende tanto. Por los contrastes.
Calles Comerciales de Bangkok por pedroja
Calles Comerciales de Bangkok por pedroja
Calles Comerciales de Bangkok por pedroja
Y si tratas de cruzar de un lado al otro de la calle sin usar las enormes pasarelas kilométricas que conectan unos centros comerciales con otros y rebajarte a cruzar por el paso de peatones, suspira y ten claro que te la tienes que jugar. Porque los semáforos en Bangkok son, para el 99% de los habitantes, tan útiles como para los repartidores de Pizza en Madrid, por ejemplo. Que se los saltan a la torera. Que te puedes llegar a pasar 15 minutos en la acera, o más, si no te la juegas. Porque hay que jugársela. Y esquivar. Y esquiar sin nieve y sin esquís. En eslalom.
Por eso, si estás por la zona más moderna, puedes usar el Metro de Bangkok. Hay dos, el Skytren y el tradicional. La verdad es que el Metro es otra de esas cosas que sorprende; por su pulcritud. Está perfecto y da gusto usarlo. Hasta mola la monedita que te dan para entregarla a la salida como si fuera un parking de una gran ciudad española, pero con tecnología algo más punta.
Sin embargo, la seguridad para el transeúnte solitario es inversamente proporcional a intentar cruzar la calle. Nadie te mira mal; nadie. En ningún caso hay aparente riesgo de ser localizado como una posible víctima de algún tipo, exceptuando, lógicamente, la del tipo consumista. Porque sí, son insistentes. Algo pesados, incluso. Taxis, tuk-tuks y mujeres. En determinados barrios, o cercanías, se encuentra uno con esa realidad que tanto ha escuchado. El turismo sexual está ahí, no es un mito. Y está a la vuelta de la esquina. O sin volverse. Chicas en catálogo que te ofrecen por la calle. Mercancía. Y cuando los ignoras o les repites cien veces el “no, no”, se sorprenden. Y te preguntan: “¿Why not, sir?”. Increíble, pero cierto.
Esta es la historia de un sueño. Esta es la historia de una vuelta al mundo muy especial. El día 5 de Mayo nos embarcamos en una vuelta al mundo un poco peculiar, un viaje de 60 días donde vamos a conocer y compartir los maravillos rincones que tiene este mundo, gracias y de la mano de la comunidad de viajeros de minube y de emprendores y bloggers hispanos, que nos mostrarán sus rincones favoritos, aquellos que les sirven de inspiración, donde se relajan, donde se pierden, lugares para seducir, esconderse... Es la historia de minube.com, y de Pedro Jareño: socio de minube, periodista, viajero y apasionado de Internet y de las nuevas tecnologías. Esta es también tu historia. Bienvenido a la vuelta al mundo 2.0.
david
Mayo 19th, 2008 at 5:50
IMPRESIONANTE!!!! la diferencia de contrastes entre el lujo y el “glamour” a la “mayor pobreza”, en tan solo unos metros de altura o distancia, en una calle que para cruzarla cuesta mas que las de roma o lisboa, en las que te la tienes que jugar si quieres comer despues de haber visitado cualquier monumento, y ademas esquivando tios que te ofrecen a sus hijas para que te desahogues, lo siento pero si no digo esto reviento, ” A VECES ME DA ASCO EL SER HUMANO”.
Pero bueno corramos un estupido velo y a otra cosa mariposa, lo de los centros comerciales es impresionante, en el mismo lugar un oceanografico y una bolera, lo dicho el ser humano es de lo mas estraño que existe en la tierra. Pido perdón , tanto a mi queridisimo hermano pedro, como a sus patrocinadores y a los lectores de esta su aventura, pero creo que alguien tenia que decir algo como esto, apesar de desearle que siga contandonos todo lo que visita, ve y que lo siga haciendo tan bien. Gracias Pedro por tu magnifico trabajo. muxus (besos) desde donostia