En Singapur lo de las nubes chulas no fue muy fácil. O hacía un sol de mil demonios (o más) o de repente venía una nube más negra que el tizón, descargaba litros y litros de lágrimas puntiagudas y se iba huyendo despavorida. Pero, bueno, siempre había alguna que poder divisar. Y cuando lo hice, allá que fui. Esta es minube de Singapur.

minube singapur