Akihabara

En mis primeros ratos por aquí, y tras hacer una infructuosa excursión hacia los jardines del Palacio Imperial decidí acercarme a Akihabara. Cuando digo experiencia sin éxito es porque, tras llegar, estaban cerrados. Al menos, los jardines son chulos.

Akihabara es el barrio friki por excelencia. El lugar donde querrían estar el 90% de los frikis del planeta. Un barrio dedicado a enormes tiendas y centros comerciales especializados en cacharritos electrónicos (gadgets), ordenadores, cámaras de fotos, comics, manga, anime, videojuegos… Un lugar que a mí, espíritu friki adquirido por simbiosis, me hacía también mucha ilusión conocer. Y la verdad es que impresiona. Y un montón. Por la gente, por el movimiento, por los espacios. Y, claro, por las tiendas. Estar ahí metido es como estar en un sitio del que no quieres salir. Es como cuando te metías en la piscina de pequeño y te tenían que sacar a tirones de orejas.

Akihabara

Además, es un lugar para perderse. Callejear, subir varias plantas por escaleras que en tu ciudad, normalmente, nunca subirías, e ir descubriendo pisos y pisos con material tan friki que uno no se cree lo que está viendo. Y montones de japoneses y japonesas flipando en cada tienda. Como yo. Mira, ahí sí que nos entendemos. Un lugar que, como ya sabrás, si te corroe el espíritu geek has de visitar. Pero ven con tiempo, anda. No seas como yo…


Akihabara por pedroja

Otra de las cosas que chocan es la propia gente. Sus ropas. Su estilo. Es cierto que se lee mucho sobre el tema y que se ve en la televisión, pero hasta que uno no lo ve con sus propios ojos no lo asume igual. La gente es, digamos.. hortera. Con respeto, eh, que para gustos los colores… Pero es que es como ver a Paco Clavel multiplicado por 10.000 y en cantidades abrumadoras.

Akihabara

Por otro lado, si andas por ahí a la hora de la comida, es buen lugar para introducirse en la comida japo. Al menos, eso hice yo. Me la jugué un poco a ciegas y entré a uno de esos sitios en los que sólo había japoneses con traje y corbata papeando. Los currantes cercanos. Hay que entrar, meter monedas en una máquina, dar a un botón en el que no hay nada escrito en cristiano, lo cual es bastante divertido para el que no sabe leer un kanji, entregarle el ticket a los cocineros y comer. Y fue un acierto enorme. La comida estaba exquisita y apenas pagué unos 3 euros. El lugar se llamaba Komoru Soba.

Komuru Soba

Otro detalle interesante es que Akihabara, o al menos alguna parte, está foneado. Así, me fue posible conectarme vía Fon y leer mis correos. Además, me encontré una interesante estampa, como véis en la foto.

Akihabara