Waraziya

Una vez más, esto de Internet me sigue demostrando su potencial. Llego a Japón sin conocer a nadie personalmente y, gracias a la Red, acabo de cena con un buen puñado de españoles blogueros que andan por estos lares.

La quedada fue, inicialmente, en Shibuya, en la estatua de Hachiko, un perro que tiene una historia preciosa. Por lo que me han contado y por la gente que había por allí, se ve que es uno de los lugares típicos para quedar en la capital nipona. Echad un vistazo al vídeo que es doble.


Shibuya por pedroja

Shibuya es un barrio que no se puede dejar de lado si uno visita Tokyo. Está lleno de gente joven y, parece ser, que es ahí donde suelen comprarse esa ropa tan rara que llevan por aquí… Fuera de bromas, es una zona llena de tiendas de todo tipo, escaparates, luces y gente. Muchísima gente. Ya habéis visto en el vídeo lo que es ese cruce. Algo inenarrable. Al ladito, por cierto, está el Shibuya 109, un centro comercial conocido por ser exclusivo para chicas y estar lleno de japonesas comprándose sus vestidos más cool. De lo más curioso, la verdad.

La hora y el lugar de la quedada, por cierto, había sido planteado por Héctor, que amablemente aceptó quedar conmigo cuando se lo propuse. Luego, hablando con Flapy (un crack el tío), y viendo que se venía para Tokyo aunque le pillaba algo a desmano, empezó a moverlo para que se fuera apuntando más gente. Y habló con José. Resulta que los tres somos del mismo barrio de Madrid, Aluche o cercanías. Y terminamos hablando, en Tokyo, de amigos comunes, recuerdos… Increíble.

Y allí, en ese mítico lugar, puse cara a más de un bloguero con el que apenas había intercambiado algun email y a algún otro con quien establecí por allí el primer contacto. Y, oye, que fue un placer. Que da gusto cuando uno se encuentra con tan buena gente: Flapy, Héctor, José, Alain, Fernando y fvalenciano.

Tras tomarnos una cervecita en uno de los locales que había por allí al lado, haciendo tiempo a que llegaran todos los chicos, después nos fuimos a cenar a Waraziya, un restaurante japonés que me pareció espectacular. Era el lugar ideal. El que hubiera firmado a que me llevaran para conocer algo más de la cultura japonesa. Uno de esos sitios a los que los locales van a cenar y a tomar unas copitas y que realmente tenía un ambiente espectacular.


Waraziya por pedroja

Me encantó un consejo que me chivó José mientras me veía dudar frente a la comida cruda: “Normalmente, cuanto más color tenga, mejor sabe”. Héctor lo ratificó, yo probé y no me queda otra que corroborarlo. Cuanto mas rojo, más sabroso. En fin, que no dejo de aprender cosas nuevas día a día gracias a la buena gente con la que me encuentro.

La cena fue de lo más distendida. Hablamos de todo un poco. De Tokyo, de mi viaje, de sus vidas, de alguna que otra anécdota hilariante de Flapy que merece ser escuchada en directo…

Y después nos fuimos a tomar algo a un bar que había por ahí al lado. El 300. Es conocido justo porque todas las copas valen 300 yenes. Y ahí estuvimos otro buen rato hablando un poco de todo y aprovechando para hacer unas cuantas entrevistas que ya iréis viendo por aquí en los próximos post.

Chicos, fue un auténtico placer conoceros y pasar esa gran jornada por vuestro país de adopción. Muchas gracias por todo.