Ueno es otro de los barrios de Tokyo. Quizá esté un poco alejado para el que esté en un sitio céntrico, pero la verdad es que hay que acercarse hasta allí, que hay mucho que ver.

Lo primero, sus calles. Ueno está repleto (como casi todo, eso es cierto) de tiendas y neones. Pero tiene la distinción de que por aquí lo que hay son mercadillos; especialmente de ropa. Así que es una forma de cambiar un poco de aires y comprar, o pasear, de forma distinta.


Ueno por pedroja

Además, al salir de encuentro, uno se encuentra con el Hard Rock Café. Y como a mí me va esto de ir cambiando de sabores de vez en cuando después de haber pasado ya 15 días en Asia, pues me he decidido a entrar, fíjate tú.

De todas formas, a mí lo que más me ha gustado de esta zona no ha sido eso, sino su parque. El Parque de Ueno es precioso. Muy verde y con una zona bastante pantanosa que deja algunas imágenes de lo más curiosas.

Pero, además, es la zona de los museos. Yo apenas he tenido tiempo para acercarme, pero la verdad es que si se tiene tiempo es una visita obligada. Por allí se encuentran el Museo Nacional de Tokyo o el Museo de Arte de Tokyo, considerados como dos de los principales museos de la ciudad. Y, entre medias, hay alguna que otra curiosidad. Para empezar, que te vas chocando con alguno de los muchos templos de Tokyo que te llevan volando hacia otros tiempos y hacia una cultura milenaria. Y para terminar, que tienes que ir esquivando cuervos (hay que ver qué cantidad hay por aquí) o que te encuentras con una exposición callejera de bonsais gigantes en Tokyo.

Ah, y hay un templo precioso que no puedes olvidarte si vas para allá: el Templo de Toshogu impacta. Es precioso. Y muy tranquilo. Se respira mucha paz por ahí.


Templo de Toshogu por pedroja