Como te decía hace unas entradas (me ha gustado la expresión cuando aparecía en mi pantalla), en Miami las cosas fueron complicadas. Y la razón principal fue que mi ordenador, mi apreciado MacBook, quiso dejar de funcionarme. Y como esto va de contaros cómo ha ido el viaje, pues os lo cuento también.

Ya estaba en el segundo hotel en Miami, en el bueno. Y a primera hora de la mañana, noto un extraño sonido en mi cabeza: “tic-tac, tic-tac”. Y pienso: “qué raro, un reloj. Juraría que ayer no sonaba…”. Era pronto e intenté dormir un poco más pero fue imposible obviar ese molesto ruido. Así que, al rato, me levanté en su búsqueda. Siguiendo sensitivamente el sonido me acercaba al lugar en el que había dejado mi bonita máquina subiendo un montón de fotos y vídeos durante la noche. Empecé a temblar según me acercaba. Y más aún cuando comprobé que, efectivamente, el ruido misterioso venía de ahí. Sonaba fatal. Instintivamente, reinicié. Al hacerlo, nunca más volví a ver con vida a mi criatura. Una preciosa imagen con una carpeta y una interrogación era lo único que conseguía, pese a reiniciar y reiniciar. La verdad es que se me vino un poco el mundo encima.
Me vestí corriendo y me fui directo a la Applestore de Lincoln Road en Miami. Allí me dijeron que no podían atenderme porque estaban llenos de citas para ese día pero, eso sí, me dijeron que el disco duro había muerto. Por la tarde, gracias a Marcelo Rivero, me fui a la otra tienda de Mac en la ciudad. Y más de lo mismo. La cosa pintaba fatal. Al menos, desde allí organicé una cita para mi siguiente parada: Nueva York. A ver si en la gran manzana (qué patética paradoja) sabían qué hacer con la mía (más pequeña, eso sí).

Ese día en Miami fue un poco como de bajón. Sin ordenador, mi viaje no tenía mucho sentido. Pero, bueno, la cosa se fue pasando.

Al día siguiente, el mismo día que, por cierto, España ganaría la Eurocopa, yo volaba hacia Nueva York. Si todo iba bien, debería haber llegado al aeropuerto a tiempo de ver buena parte del partido. Pero no fue así. Tormenta en Nueva York y los dos aeropuertos cerrados. Un par de horas o tres sobrevolando la ciudad para, después, aterrizar en Washington a repostar, esperar otra hora en el avión y, al fin, de regreso a NY. Corriendo al hotel y a la Applestore. Menos mal que me dejé un tiempo “por si acaso”. Lo curioso es que llegué justo en el momento en que me tocaba. Y todo para saber que, efectivamente, mi disco duro había muerto. En combate, sí. Y dignamente. Pero menudo palo. Ah, por cierto, me enteré de refilón de que España había ganado… qué rabia no estar por ahí. Y qué petardo de vuelo de avión.


aeropuerto de Miami por pedroja

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Así que, a buscar una solución para mi última semana por allí y sin mi medio de trabajo. Afortunadamente, había contactado con Federico, de puromac. Me invitó a su casa a ver qué podíamos hacer. Tras ocho largas horas de pruebas (nunca podré agradecerle bastante la ayuda y la paciencia por la invasión de su precioso apartamento donde casi acampamos todo el día), y tras grabar el vídeo que tenéis a continuación para dejar constancia, conseguimos una solución alternativa que, al menos, me permitió seguir trabajando los últimos días. Ya os pondré la entrevista.

Problemas técnicos por pedroja

Ahora me toca lo más difícil: intentar recuperar todos los datos que tenía en mi disco duro antiguo o, lo que viene a ser lo mismo, toda mi vida (no, no tenía un backup). Si alguien sabe de algún sitio en el que recuperen discos duros muertos sin que tengas que hipotecar la casa, se agradecería ;).