Un viaje para conocer los mejores lugares del mundo de la mano de la comunidad de viajes de minube, emprendedores y bloggers hispanos
En un viaje del calibre de este que he tenido la suerte de disfrutar, tienes tiempo y oportunidad de probar la mayoría de los medios de transporte existentes. Pero, cuando no tienes muchos días para disfrutar de las ciudades y has de ir corriendo rápidamente de un lugar a otro, es habitual utilizar el taxi.
Y el otro día me dio por reflexionar: he tomado taxis en casi todas las ciudades que he visitado durante estos sesenta días. De hecho, creo que en todas menos en Londres y en Tokyo por culpa del precio y en Los Ángeles y Las Vegas porque tenía coche de alquiler. Y, no sé, me parecía curioso contar un poco qué tal son los taxis y los taxistas de estos lugares.
En Zúrich son una pasada. Se puede pagar con tarjeta y los conductores son de lo más majo. De hecho, cuando iba hacia el aeropuerto para salir hasta Londres, la señora taxista resultó ser una hija de emigrantes gallegos que andaba por allí, así que además tuvimos conversación. Son limpísimos y no demasiado caros. Asumibles.
En Bangkok subirse en un taxi es toda una aventura. Pero aún más lo es subirse a un tuk - tuk. Los taxis son algo viejos y los taxistas están completamente locos (obviamente, esto es una hipérbole, que nadie se me enfade). El tema es que la circulación en la capital tailandesa es puramente caótica y vivirla como modo de vida debe de provocar ese cierto estrés que les hace saltarse todos los semáforos, saltar de un carril a otro sin mirar, dar frenazos bruscos… En fin, tremendo. Eso sí, están tiradísimos de precio. Por un par de euros llegas a casi todos los sitios (eso sí, puedes tardar una eternidad por el tráfico). Y recuerda algo importante: el regateo. Los taxistas te preguntarán al subirte que cuánto le vas a pagar, aunque no tengas ni idea ellos esperan un precio. Es su cultura.
En Hong Kong tampoco es que sean baratos, pero se pueden pillar para una necesidad. El aeropuerto está bastante lejos y además, como hay grandes puentes de peaje, salen caros. Como tienen por allí un metro espectacular, te recomiendo que lo uses, pero si quieres moverte por sitios cercanos y sin cruzar de la isla a la península, es una buena opción. Los coches están bien y lo mejor es si los agarras en una estación de tren o similar: se forman unas colas de lo más organizada, con gente regulándolas. Los taxistas son algo extraños; al menos los que me tocaron.
En Singapur los taxis son casi imprescindibles. Hace tanto calor que por la calle no se anda muy bien. Y el Metro, que está genial, no para cerca de todos los sitios. Siempre hay una estación estratégica en cada lugar, pero las calles son enormes y te puede quedar un rato para andar. Aún así, yo no pillé tantos, que me gusta andar, pero son bastante baratos y seguros. Los taxistas son algo secos. De hecho, cuando fui al Safari nocturno, el tío hasta se molestó: “Está muy lejos”, me dijo. En fin… También se podían pagar con tarjeta, lo cual se agradece. Y además van con GPS y con tarifa fija, así que nada de timos.
En Río de Janeiro los taxis están algo cascaetes, pero los taxistas son majos. Eso sí, tienen su peligro. Van hablando todo el rato por el móvil y van bien rápido. Pero te dan conversación. En cuanto a precio, son baratos. En general Brasil no es caro, y con los taxis ocurre lo mismo.
En Santiago de Chile los taxis tienen un precio normalito. Y los taxistas son majos. También influyó que era el primer sitio en el que hablaban en español, lo cual ayuda para comunicarse. Para ir al aeropuerto o viceversa te preguntan si quieres una especie de tarifa plana o si quieres correr el taxímetro. Pasan bastantes por la calle, así que es buena forma de moverse.
En Buenos Aires lo que más me sorprendió era que los taxistas eran casi maestros de historia. Te subías al taxi y te iban haciendo de guía, hablándote de la historia de la ciudad o del país. O preguntaban por España. El buen rollo era fantástico. Los coches estaban bastante bien y pasaban muchos por todos lados.
En México había dos tipos de taxi. Los oficiales y los “Escarabajo” verdes. Los segundos son piratas, pero más baratos. Subirse en ellos es una aventura casi como la de Bangkok: te sientas en el asiento de atrás, tiras del cinturón y te agarras porque van a todo trapo. No son especialmente baratos ni unos ni otros y, teniendo en cuenta el duro tráfico del Distrito Federal y las largas distancias, terminan saliendo por un pico.
En San Francisco no puedes dejar de pillar un taxi. Más que nada por aquello de subir y bajar esas míticas cuestas. Hay momentos en los que parece que vas a volar. El precio no es prohibitivo, los coches están genial y los taxistas son también majetes.
En Miami es donde peor recuerdo tengo de los taxis. Fundamentalmente, por el precio. Son carísimos. No te libras de 20 dólares por la carrera porque todo está lejísimos. Los taxistas suelen ser haitianos y a mí me costaba bastante entenderme con ellos a la hora de dar las indicaciones.
Y luego están los taxis de Nueva York. Es imposible no tomar alguno. Es como si te persiguieran. Están por todos los sitios. En Manhattan, de hecho, es posible que en un semáforo en rojo sólo te encuentres taxis amarillos parados. Los conductores los hay de todo tipo: hispanos, árabes, italianos, simpáticos, bordes… Suelen tener esa barrera en plan antibalas que impone un poco al español, no acostumbrado a esas cosas; y una pantallita para toquetear, ver las mismas noticias durante toda la semana, un mapa de la ciudad… Lo mejor que tienen es que también se puede pagar con tarjeta y que, además, tienen tarifas prestablecidas, así que tampoco te intentarán timar. Ah, y que basta que levantes el brazo para parar uno.
Taxis de Nueva York por pedroja
<embed width="420" height="341" flashvars="type=flv&logo=http://www.minube.com/img/video_logo.png&file=http://s3.amazonaws.com/minubevid/9ee48859d5a3db2f4d2d42bc1a178a64&link=http://www.minube.com/rincon/1850" allowfullscreen="true" quality="high" name="mediaplayer" style="" src="http://www.minube.com/flvmediaplayer/mediaplayer.swf" type="application/x-shockwave-flash"/><br><a href="http://www.minube.com/rincon/1850" >Taxis de Nueva York</a> por <a href="http://www.minube.com/usuario/pedroja" >pedroja</a>
Esta es la historia de un sueño. Esta es la historia de una vuelta al mundo muy especial. El día 5 de Mayo nos embarcamos en una vuelta al mundo un poco peculiar, un viaje de 60 días donde vamos a conocer y compartir los maravillos rincones que tiene este mundo, gracias y de la mano de la comunidad de viajeros de minube y de emprendores y bloggers hispanos, que nos mostrarán sus rincones favoritos, aquellos que les sirven de inspiración, donde se relajan, donde se pierden, lugares para seducir, esconderse... Es la historia de minube.com, y de Pedro Jareño: socio de minube, periodista, viajero y apasionado de Internet y de las nuevas tecnologías. Esta es también tu historia. Bienvenido a la vuelta al mundo 2.0.
Adrian
Agosto 12th, 2008 at 15:33
En cuanto a Bangkok, lo mejor sería haber comentado que hay tres tipos de taxis (más allá de los tuk-tuk que de taxi no tienen nada): los rosas, los azules y los de colores.
En cuanto a lo de negociar, el cliente siempre sale perdiendo con respecto al taxímetro asi que en Bangkok pasando de los que digan que negocies. Lo único que hay que saber es METER y que lo pongan cuando te montes.
Lo que si puede pasar es que no te dejen ni montarte ya que a veces (sobre todo cuando llueve) les compensa dejar a un cliente que pide METER por otro que regatea (mal y siempre a su favor).
Pedro Jareño
Agosto 13th, 2008 at 8:15
Gracias por tu explicación, Adrian. A mí en cuatro días no me dio tiempo a conocer todos los detalles. Seguro que es de utilidad tu información para quien viaje para allá.