Aún sin haber terminado de digerir el fantástico viaje a Jordania, que supuso el debut de minube.tv, el siguiente destino elegido para continuar con la idea ha sido, como ya os he comentado, Egipto.

Para realizar el viaje, una vez más protagonizado por Juan Luis Polo, de Territorio Creativo, y un servidor, hemos vuelto a contar con la inestimable colaboración de Dahab Travel, sin lugar a dudas un operador que es apuesta segura para descubrir Egipto de una forma inigualable.

Además, llevábamos el mismo equipo audiovisual que conseguimos gracias a la ayuda de la Can para poder contaros nuestra experiencia en primera persona de la mejor forma posible.

Como la idea de minube.tv es motivar a descubrir el destino, decidimos hacerlo, al igual que en Jordania, realizando un recorrido similar al que los viajeros suelen llevar a cabo, aunque quizá algo más apretado en el tiempo.

Partimos de Madrid un sábado y volveríamos el domingo de la siguiente semana. Vamos, 7 días y 9 noches. El programa: un par de días en El Cairo, crucero por el Nilo hacia el sur y de regreso a la capital, escapada a la mítica Alexandría.

El vuelo dura aproximadamente 5 horas y hay una hora de diferencia. Vamos, que hay una hora más en Egipto. Llegamos a El Cairo de noche, con el tiempo suficiente para poder cenar algo. El lugar es inmejorable: el restaurante Christos.

restaurante christos

Fuimos allí recomendados por el guía y verdaderamente merece la pena. Las vistas a las pirámides, de noche, son alucinantes. Lo típico es comer un poco de marisco, arroz y los entrantes de la casa. Sales a unos 15 euros, lo cual es caro para el país pero barato por el tipo de producto, la calidad, la cantidad y las vistas.

De ahí, a dormir al hotel Le Meridian Piramyds. Este hotel se encuentra justo al otro lado de la acera de las pirámides de Gizeh y las instalaciones están bastante bien. La verdad es que es un hotel muy recomendable: el buffete de desayuno está bien, las habitaciones son cómodas, no hay mucho ruido… Una buena opción, sin duda.

Había que descansar que en un rato, prontito, comenzaba la aventura de verdad.