Nace minube.tv

2 Feb 2009 En: General

Aprovechando el viaje a Jordania, hemos aprovechado para lanzar nuestra última locura. Se llama minube.tv y, como el nombre hace intuir, se trata de un canal de televisión de viajes en Internet. El primer capítulo, “Jordania: mucho más que Petra”.

Os dejo aquí el que ha sido el episodio piloto. Un documental, muy a nuestra manera, de unos 45 minutos de duración que recrea una semanita de viaje en Jordania. Espero que lo disfrutéis.


Jordania: mucho más que Petra from minube on Vimeo.

Una de vídeo

16 Ene 2009 En: jordania

Hasta que termine de subir todo el contenido a minube que falta sobre los últimos días por Jordania, me apetece compartiros un vídeo muy divertido que ha subido Juan Luis a Descubrejordania. Se alternan cosas serias con alguna que otra locura… Qué sería de los viajes sin esos momentos.

Día 5: Aqaba

7 Ene 2009 En: jordania

playa aqaba

Jordania termina en Aqaba. Una ciudad costera y limítrofe que tiene dos peculiaridades que la convierten en interesante (especialmente para los propios jordanos): tiene playa y es un puerto franco, por lo que allí se pueden encontrar cosas bastante más baratas.

Para efectos del turista, y del tipo de viaje que nosotros realizamos, lo cierto es que es una ciudad que se puede dejar obviar salvo que necesites un baño en la playa o seas amante del buceo. Como ciudad, tiene poco. Además, no tiene nada que ver con el resto del país. Está europeizada y, además, es una de esas ciudades nacidas casi exclusivamente para llenarse de turistas, por lo que tiene poco encanto.

Lo más curioso que tiene es su enclave geográfico. Justo donde acaba el Mar Rojo, allí se forma un golfo muy pequeño pero que todos querían por su salida al mar: Jordania, Israel, Egipto y Arabia Saudita se encuentran aquí a unos pasos.

Estuvimos en el Hotel Intercontinental de Aqaba. Un hotel bastante lujoso que tiene como atractivo fundamental su playa privada. El hotel es enorme y tiene buenos servicios, aunque tiene alguna que otra falta para ser un cinco estrellas, especialmente con el ruido.


Hotel Intercontinental Aqaba

Pasear por las calles de Aqaba es como pasear por, digamos, Benidorm o similar. Tampoco es nada espectacular, pero hay que hacerlo. Eso sí, si te pilla en plena fiesta, como fue el caso, lo normal es que te encuentres un montón de jaleo en las tiendas que al menos convierta el paseo en algo auténtico. De hecho, lo que hicimos fue aprovechar para charlar con la gente de la calle. Casi involuntariamente, terminamos hablando con unos chicos que regentaban una tienda de souvenirs y que, como casi todo el mundo por allí, eran fanáticos de la Liga de fútbol española. Uno del Madrid y otro del Barça. Charlamos un rato y comprobamos la espectacular simpatía del jordano medio. Y nos recomendaron un sitio (su vecino) para tomar algo rápido. El restaurante Al-Shami estuvo genial. No hay forma de saber su nombre, salvo que seas Juan Luis y me lo recuerdes en los comentarios (menudo crack), pero ciertamente merecía la pena.

Aunque la superficie con mar de Aqaba es pequeña y gran parte se la quedan los hoteles, lo cierto es que la playa de Aqaba también es pública. Allí es donde nos encontramos lo más soprendente de la ciudad. Era viernes y era Semana Santa árabe. Según nos dijeron, “todo Ammán” estaba por allí tomando el sol. Y no sé si eran de Ammán o de cualquier otra ciudad, pero la playa pública era sorprendente. Cientos de tiendas de campañas plantadas y miles de personas ocupando cada espacio posible en la arena. Un espectáculo increíble.

Si paseas por la zona marítima, al final terminas llegando al Castillo museo de Aqaba. No es ninguna maravilla, pero hay que acercarse hasta allí. Además, uno va como obligado orientado por la enorme bandera jordana que por allí ondea.

Así lo vio Juan Luis en descubrejordania.

Día 4: Una tarde en el desierto

29 Dic 2008 En: jordania

arena desierto

En Petra estuvimos alojándonos en el hotel Taybet Zaman. Un fantástico cinco estrellas que, seguramente, sea el hotel más original de la zona. Ciertamente está un poco alejado de la zona turística, pero tiene algo especial. Seguramente sea el toque “local”, con bungalows bajos que han respetado la tradición de la zona y que otorgan un ambiente cálido al visitante. Merece la pena.

Desde ahí partimos hacia el sur de Jordania. Aunque íbamos a pasar la noche en Aqaba, lo interesante del día era completar una de las excursiones más apetecibles de todo el viaje: la visita al desierto de Wadi Rum, un lugar que hizo famoso Lawrence de Arabia y que se ha convertido en una de las grandes minas de oro (turísticamente hablando) de Jordania debido a su originalidad y belleza.

El desierto es, lógicamente, muy grande. Pero se ha preparado una zona de “recepción de visitantes” que centraliza el turismo. Allí se ofrecen excursiones en 4×4 que te adentran un poco en el desierto. Hay varias fórmulas dependiendo del tiempo contratado que fluctúan entre 30 y 50 euros aproximadamente. Pero, vamos, que merece la pena. El lugar es fantástico.

Nosotros, como ha sido habitual durante el viaje, llegamos a una hora que nos permitiera disfrutar al máximo de la puesta de sol. Vivir un atardecer en el desierto sonaba maravilloso. Y no decepcionó.

La sensación que se le queda a uno, ahí, quieto, perdido entre la inmensidad y el silencio, es única. Y los colores. Todos los tonos posibles desde el rojo al amarillo pasando por la mayor variedad de naranjas existente reflejados en la roca y la arena. Y el viento. Y el silencio. Y la luna empujando al sol. Y no puedes parar de hacer fotos. Y el sol se va escondiendo. Y el frío va ganando enteros. Y los beduínos que te llaman para regresar. Y nosotros, con las cámaras, sin ganas de que se acabe. Pero se acaba. La noche llega cerca de las cinco de la tarde y hay que tomar camino de Aqaba. Una tarde mágica.

Día 3: Paseando por Petra

22 Dic 2008 En: General

Petra

Si durante la noche el visitante ya se da cuenta de que está en un lugar especial, recorrer esto durante el día es una experiencia que hay que vivir. Para que el día cunda, sobre todo yendo en diciembre, que atardece a las 16:30, hay que madrugar y bajar pronto hacia Petra.

La entrada a Petra tiene dos caras. La primera, la típica de todo acontecimiento turístico: esperar una cola y cortar la entrada. La segunda, la de verdad. La de encontrarte bajando junto a un reguero de gente por un camino serpenteante rodeado de enormes paredes naranjas, rojas, amarillas… Ya me había avisado Juan Luis de que ver Petra de día después de haberlo visto de noche era algo irrepetible. Y no se equivocaba. Verdaderamente, desde el principio, la cosa promete.

Para los menos dispuestos a andar, siempre se puede montar a caballo o bajar en burro, pero realmente pierde un poco la gracia. Todo el camino en dirección al Siq es cuesta abajo (la vuelta, obviamente, será otro cantar).

Y ahí está el Siq. Un lugar asombroso. Una verdadera garganta que te deja sin aliento por su belleza. Un estrecho camino, sinuoso, que va intercalando luces y sombras, recovecos… Una especie de túnel descapotable que te muestra todo aquello que durante la visita de noche se intuye y que provoca una especie de adicción a empuñar la cámara, hacer fotos y grabar. Un kilómetro y medio de paseo de los que no se olvidan. Y un final de escándalo. Ese momento en el que las altísimas paredes que te rodean se van abriendo y te dejan ver, como si abrieras los ojos tras un sueño, el Tesoro, esplendoroso y brillante, es de esos momentos que se guardan en la retina para siempre.


Siq

El Tesoro es la parte más conocida de Petra. La imagen que todo el mundo asocia cuando piensa en este mágico lugar de Jordania. La fachada que inmortalizó la película Indiana Jones y la Última Cruzada. Ahí está, delante de ti y de otro puñado enorme de turistas atónitos. Y de camellos. Y de beduínos. Y de carromatos pasando… Y una pregunta que te asalta. ¿Qué habrá dentro? Y una respuesta que te chafa: pues nada de nada. La magia está por fuera.


El Tesoro

Pero Petra es mucho más que El Tesoro. Ir para allá y quedarse sólo con esa imagen sería no aprovechar el viaje. Petra es un lugar inmenso que necesitaría dos o tres días para poder disfrutarlo al máximo. Un lugar que abruma al descubrir que aún hay un montón de cosas enterradas por el paso de los años y por culpa de los terremotos vividos en la zona.

Hay un montón de rutas diferentes que puedes hacer según el tiempo y las ganas de caminar que tengas. Nosotros nos decantamos por subir hasta El Monasterio. E hicimos bien. Es un sitio al que hay que subir sí o sí. Antes, en el interior de Petra, tienes un montón de sitios increíbles que llamarán tu atención. Todo es fascinante por allí y si te gusta tomar fotos puedes tirarte un rato eterno.

Y luego están las ruinas romanas. Petra ha sido cuna de civilizaciones desde su origen y por allí pasaron unos y otros. Y los romanos dejaron su huella. Ciertamente tiene encanto el teatro y lo que por allí ha respetado el tiempo.

Justo al lado se encuentran también las Tumbas Reales. También construídas en la inmensidad de la montaña y que alcanzan su esplendor al atardecer siempre que no haya justo unas nubes inmóviles ahí paradas durante una hora como si las hubieran grapado al cielo… ¿verdad, Juan Luis?

Y luego a caminar. A trepar. A hacer trekking. A irse con unas buenas botas y a disfrutar de una ruta increíble. Una horita después, o un poco menos a buen ritmpo, tras ascender por espacios angostos, y superar miradores de los que invitan a quedarse para siempre, llegas a El Monasterio. Una construcción que poco tiene que envidiar a El Tesoro pero que tiene el handicap del paseíllo. Un sitio especial que además ofrece al viajero la posibilidad de pararse a tomar algo en un chiringuito que, curiosamente, es de una española.

Pero la ruta no acaba ahí. Se puede subir a “El fin del mundo en Petra“, un mirador espectacular con vistas inigualables del valle de Araba. Un lugar que recordaré siempre porque allí, casi sin querer, topamos con María, una canaria que se ha ido a vivir con los beduínos y que nos invitó a tomar té con las mejores vistas posibles mientras nos contaba su historia en una pequeña tienda en la que ayuda a vender souvenirs locales. Pero todo esto lo podréis ver mejor en el futuro… Merecerá la pena la espera.

Mientras, no dejes de ver los comentarios de Juan Luis en descubrejordania y, sobre todo, sus fotos casi extraterrestres. Eso es saber capturar los mejores momentos.

Ah, se me olvidaba. El tema de la comida en Petra. Sinceramente, lo mejor es que llevarse un buen picnic o similar. Una mochila con un bocata, un pan de pita que por allí está de lujo o algo similar. Comerás en pocos sitios en el mundo con esas vistas. Si no lo haces, como nosotros, siempre puedes comer en el buffet en Petra que tienen allí montado: pero, ojo. Es carísimo. Vale 17 dinares, unos 20 euros. Está bastante rico, es variado y es de comer hasta que te hartes. Pero lo cierto es que es caro de narices.

Día 2: camino a Petra (Monte Nebo, Madaba, Karak)

16 Dic 2008 En: jordania

Petra by night

Despertarse en el Mar Muerto tras haber probado uno sus aguas medicinales y haber aprovechado un poquito las instalaciones de Spa realmente fue una sensación bastante agradable. La verdad es que el primer día había sido demasiado “de relax” para lo que acostumbro. Que yo soy animal de recorrer mundo y aprovechar poco los hoteles. Por eso, el día pintaba muy bien. Y no decepcionó.

Con los primeros rayos de luz, tras aprovechar el buffet del hotel, partimos camino al Monte Nebo. Jordania tiene un filón para aprovechar el “turismo religioso”. Por su geografía transcurren algunos de los lugares más importantes de la Biblia. Como el Monte Nebo. El lugar donde dicen que Moisés divisó la “Tierra Prometida” tras su peregrinación desde Egipto. Una visita obligada para el turista independientemente de su religión o credo. Por su historia y por la belleza del lugar, en lo alto de una colina con unas vistas fantásticas, además de un interesante museo arqueológico y una histórica basílica en reconstrucción en estos momentos.

Desde allí, partimos dirección Madaba, creo que la quinta ciudad más poblada del país y que se encuentra a media horita. Antes, parada de rigor en una tienda de artesanía jordana. Un lugar que, dejando a un lado los intereses de venta habituales, merece la pena. Al entrar, tienes la oportunidad de ver cómo se crean a mano (respetando la tradición) los mosaicos del lugar y, dentro, además de poder ver un poco lo que se cuece en cuanto a souvenirs típicos y tal, puedes disfrutar viendo como se crean también de forma artesanal los clásicos tapices y alfombras árabes.

Al ratito, empapados ya de grandes clásicos de la canción jordana (el chófer, Saaleh, era un crack y amenizaba los viajes con los últimos hits), destacando entre todos los escuchados la versión arabesca del “porompompero” (tremenda), y tras descubrir que son los reyes del coro, llegamos a Madaba.

La ciudad no es especialmente turística. Vaya, que no hay mucho que ver por sus calles, pero lo cierto es que me apetecía bastante perderme un poco por ella, encontrarme al ciudadano local, respirar su cultura, su día a día… Lástima que llegamos a las calles de Madaba en plena festividad y estaba todo bastante apagado. Durante toda la semana ha sido fiesta por allí (era su Semana Santa, “la fiesta del cordero”), y el lunes y el viernes eran festivos, por lo que estaba todo bastante apagado.

Sin embargo, Madaba tiene algo especial: la iglesia de San Jorge. No por casualidad, un tercio de la población de la ciudad es cristiana (da gusto ver cómo se integran los ciudadanos de diferentes religiones a pesar de ser un país eminentemente musulmán). La iglesia, griega ortodoxa, es famosa por su historia y, sobre todo, por su popular mosaico. Pese al paso de los años, el mosaico aún se conserva bastante completo en el suelo y en él se puede observar un antiguo mapa de Jerusalén que data del siglo VI d.c.

De allí, partimos dirección Petra, donde pasaríamos la noche. El viaje en carretera no es especialmente largo, aunque hay que hacer un par de paradas estratégicas.
La primera, a lo largo de la reserva natural de Wadi Mujib. El agua en Jordania (salvo un poquito en el norte) es un bien más que escaso, por lo que el paso de un río genera vida y naturaleza. Y la vista merece la pena.

La segunda, más importante, es el castillo Karak. Karak es una ciudad que se encuentra a medio camino de Petra. El castillo está chulo, especialmente durante el atardecer. Pero si vas con poco tiempo, puedes incluso obviarlo y aprovechar más en Petra. Aunque, vaya, que no está mal pasear por sus galerías y dar una buena vuelta por allí.

También nos pasó algo curioso. Ahí estábamos Juan Luis y yo, tranquilamente con nuestras fotos y nuestros vídeos, cuando topamos con un simpático neoyorquino que nos dio conversación. El hombre era un crack, un estadounidense que trabajaba en Arabia Saudita construyendo una universidad (”El dinero tira mucho”, llegó a sincerarse) y que como por allí poco turismo podía hacer aprovechaba para recorrerse los mejores sitios de Oriente Próximo. Lo curioso, más allá de la conversación, fue que al día siguiente nos lo volvimos a encontrar en Petra y seguimos hablando otro buen rato. En fin, que el mundo es un pañuelo…

Y llegamos a Petra. Sin duda, uno de los lugares del planeta que más ganas tenía de conocer. Sobre todo desde que comenzó el viaje y desde que Juan Luis me iba poniendo los dientes largo contándome sus historias y enseñándome sus fantásticas fotos. Ya os contaré cómo es Petra de día (puedo adelantar que es increíble), pero os voy a adelantar cómo es por la noche.

Para empezar, contar que acceder a Petra vale, más o menos, unos 20 dinares. Que vienen a ser unos 24 euros. Y un par de advertencias: durante la noche, la visita a Petra está “seccionada” y hay gran parte del encanto en saber algo de inglés. Vamos, que sólo se permite llegar hasta el “tesoro” y que el “espectáculo” es en inglés. Sabiendo eso, el ir o no ya es cosa de cada cual.

A mí, personalmente, no sólo me mereció la pena la visita nocturna sino que me fascinó. Caminar por el desfiladero que te lleva hasta allí sobre un sendero de velas en una noche con una luna casi llena que iluminaba el lugar y llegar hacia El tesoro de noche es una experiencia única. Yo hice lo que pude con mis medios y conocimientos fotográficos. Pero Juan Luis ya os deleitará con sus foticos, que ya veréis, ya.

El “Petra by night” es, realmente, un espectáculo de luces de vela, sombras y folklore. Delante de El tesoro, un beduíno da un speech en inglés contando la historia del lugar y lo amenizan con una actuación musical que dado la magia del lugar a mí me pareció de lo más chulo.

Pero lo mejor llegó cuando dejamos irse a la gente. Mientras todos salían, nosotros aguardábamos a la calma. Y qué gran acierto. El paseo de vuelta, amenizado por la charla que tuvimos con el grupo de españoles que viajaron con Dahab Travel fue una auténtica delicia para los sentidos y la realización del sueño de todo fotógrafo. Ya os lo contara Juan Luis, ya.

Jordania, día 1: Mar Muerto

15 Dic 2008 En: General

Llegamos a Jordania un sábado de madrugada, a Ammán. Pero poco puedo contaros de eso. Fue lo que se dice llegar (tarde, por cierto), dormir y levantarse para el día siguiente. El primero de verdad.

En muchos de los viajes organizados que te llevan a Jordania, como los de Dahab Travel, es habitual partir de camino a “la ruta de los castillos”. No está lejos de Ammán y te llevan a conocer los restos de algunas construcciones antiguas del lugar. Pero nosotros nos decidimos por acercarnos directamente a la zona del Mar Muerto. Juan Luis, que contaba ya su octava visita al país hachemita, lo que demuestra siempre en descubrejordania, sugirió hacerlo así y así se hizo.

Y mereció la pena. El atardecer en el Mar Muerto es algo que no tiene precio. Sobre todo si buscas buena luz para hacer buenas fotos y grabar vídeos (ya os contaré, ya).

El Mar Muerto es prácticamente un lago salado que separa Jordania de Israel (de hecho, se ve en la otra orilla) y que, como sabéis, tiene unas propiedades que lo convierten en único: tiene un 35% de salinidad más que el resto de los océanos, lo que permite que el ser humano flote de forma natural. Además, sus aguas son medicinales y son aprovechadas para realizar cremas, geles…

Desde Ammán hasta el Mar Muerto hay algo menos de una horita de viaje por carretera. La zona de los hoteles (resorts en general) se encuentra pegada a la carretera y con acceso a playas privadas, pero está bastante aislada de la “civilización”. Vaya, que si pretendes salir a dar una vuelta por las cercanías, lo llevas claro. Pero tampoco es la idea. Ir para allá es ir a relajarse y disfrutar del sol, del hotel y de las playas. Sabiendo que uno va a eso, el lugar es ideal.

Nosotros estuvimos en el Hotel Marriot Jordan Valley. Y sólo puedo hablar bien de él. Es una auténtica maravilla. Si podéis alojaros allí, es más que recomendable. Su ubicación, el trato del hotel, las habitaciones, las piscinas con varias temperaturas, el Spa, la playa privada… Sin duda uno de los mejores hoteles en los que me he alojado.

Lo cierto es que este primer día fue bastante tranquilo, la verdad. Nada que ver luego con el resto del viaje, mucho más dinámico y movido. Al no estar de lleno en ninguna zona “de población”, todavía no pudimos entablar conversaciones con la amabilísima población local, conocer sus costumbres, etc. Pero de eso ya os iré contando algo más en los próximos post…

Ya iréis viendo todos los vídeos y las fotos que hemos ido sacando gracias al apoyo de la CAN. Los puedes ir viendo ya en mi perfil de minube.

Aquí os dejo la visión de Juan Luis en descubre jordania.

Recorriendo Jordania

11 Dic 2008 En: General

Lástima que no esté siendo fácil conectarse a Internet por aquí. Lo cierto es que desde la primera noche en Amman, que fue sólo testimonial, no ha habido manera de volver a hacerlo.

Y digo lástima porque todo por aquí está siendo fantástico. No siempre los buenos propósitos se terminan en convertir en realidades absolutas. Pero, amigos, este es uno de esos momentos. De hecho, la realidad supera con creces no ya sólo a la ficción sino, incluso, a la imaginación, que está más cara en el mercado.

Como he adelantado por aquí, estoy en Jordania. Y no estoy solo, sino con Juan Luis Polo, de Territorio Creativo. Juan Luis y yo nos hemos ido haciendo buenos amigos en este último año (es lo que tiene ser “carne de sarao” y muchos temas de conversación comunes). Pero nunca terminas de saber si encajas con una persona hasta que convives con ella realmente. Pues bien, se confirma: Juan Luis es un crack. Tener un compañero de viaje y un colega de trabajo de su nivel no está al alcance de cualquiera. Y eso te hace sentir un privilegiado. Su experiencia, su saber estar, su pasión, su conocimiento y su conversación son bienes tan poco comunes que poder disfrutar de ellos durante una semana es un placer de esos que hay que aprender a saborear.

De lo que es el viaje tampoco quiero contar mucho aún. Lo bueno ha de hacerse esperar. Si es bueno, ya lo diréis vosotros. Pero de la espera no os libráis. Lo cierto es que dentro de nada estaremos de vuelta y empezaremos a preparar todo aquello en lo que estamos metidos. Que no es poco.

Eso sí, tened claro que vais a poder descubrir Jordania como nunca lo habéis hecho hasta ahora. O esa es la idea. En el blog de Territorio Creativo, en Enfocando, en descubre Jordania, en minube, y… Ah, no, que esa parte aún no la puedo contar.

Mientras, os podéis ir haciendo a la idea de que Jordania es un país espectacular. Y por eso hay que agradecer una vez más a la CAN y a Dahab Travel su apoyo e interés en esta iniciativa.
Para ir abriendo boca, os dej por aquí un pequeño clip que hemos grabado. Será por material…

A Jordania que vamos

5 Dic 2008 En: General

Amigos, tengo la fortuna de comunicar que este blog va a seguir vivito y coleando de aquí en adelante. Y por mucho tiempo. Además, cargado de historias que contar (aunque aún no pueda).

Mañana mismo, casi en un rato, me voy para Jordania de la mano de minube. Eso sí, esta vez no me voy solo. Si he recorrido el mundo encontrándome con blogueros y emprendedores hispanos por allí, ahora resulta que se nos ha ocurrido otra cosa diferente: viajemos con ellos. Y hagamos más cosas… Pero ya tendremos tiempo de contarlas.

Por ahora, lo que sí os puedo decir es que me acompañará en Jordania durante ocho días un auténtico crack: Juan Luis Polo, de Territorio Creativo. Bloguero, viajero, fotógrafo y experto en marketing y, principalmente, un buen amigo. Un experto en Jordania (ha estado allí seis o siete veces) con quien recorrer un país en un viaje que se presenta apasionante. Sobre todo por lo que vendrá. Ya os iré contando, ya.

Ah, por cierto. Importante detalle. Gracias a la CAN, que sigue apostando por lo social por hacer esto posible y, cómo no, gracias también a Dahab Travel por su interés y ayuda en que esto salga adelante.

Os iré contando sobre la marcha si la tecnología lo permite y, sobre todo, quedad pendientes del regreso. Esto va a ser muy grande…

Mientras, os dejo con descubre Jordania, para ir abriendo apetito.

Capítulo 2 de los rincones más Spoonch: twittmad

16 Oct 2008 En: General

Ahí están los twitteros, en su salsa. Tremendos testimonios…

Acerca de este Blog

Esta es la historia de un sueño. Esta es la historia de una vuelta al mundo muy especial. El día 5 de Mayo nos embarcamos en una vuelta al mundo un poco peculiar, un viaje de 60 días donde vamos a conocer y compartir los maravillos rincones que tiene este mundo, gracias y de la mano de la comunidad de viajeros de minube y de emprendores y bloggers hispanos, que nos mostrarán sus rincones favoritos, aquellos que les sirven de inspiración, donde se relajan, donde se pierden, lugares para seducir, esconderse... Es la historia de minube.com, y de Pedro Jareño: socio de minube, periodista, viajero y apasionado de Internet y de las nuevas tecnologías. Esta es también tu historia. Bienvenido a la vuelta al mundo 2.0.


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